sábado, 22 de diciembre de 2012

Segunda piel.

0 Brisas del viento~
Te frustrarte y por dibujar una mariposa ¿crees que eres mejor que hace cinco años? Te equivocas, porque el deseo de dañarte estaba ahí de nuevo. La próxima vez ¿Te llenarás de dibujitos otra vez? ¿Te rallarás todo el cuerpo? No, tendrás que decir de forma concreta. O lo haces o no lo haces. No puede haber puntos intermedios que te hagan caer en cualquiera de las decisiones concretas de un momento a otro.

Creí que tenías algo más de madurez. ¿Cuándo dejarás de llorar para tomar acciones? Y no, no me digas que las has tomado, porque no es verdad, lo sabes en el fondo de ti misma.

            No. Tampoco estoy aquí para decirte cual es la decisión correcta. Ni tampoco, para apuntarte con el dedo como lo hacen casi todos los demás buscando que tomes valor, cuando finalmente solo te tiran al lado contrario.

¿Ya te tragaste esos sollozos? Bien, porque exteriorizar como se oprime tu pecho puede ser un buen desahogo, pero también un arma de doble filo. Podría pensar que buscas compasión ¿Eso quieres? Piensa bien esa respuesta.

            Creí que ya habías controlado mejor tus emociones, pero te sigues quebrando en silencio. ¿De verdad crees que vale la pena llevar esa máscara que no puedes sujetar frente a la soledad? Debes hacer esa máscara parte de tu segunda piel. Aquella de la persona que quieres ser y de la cual crees estar conforme. Si es lo que en verdad quieres, claro.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Los tiempos de oro se ¿fueron?

0 Brisas del viento~


¿Por qué siempre creemos que todo tiempo pasado fue mejor? ¿Es que acaso siempre tenemos que desechar el presente? No lo sé. Pero esa una de las sensaciones que me recorre. Leo mis viejos escritos y creo que expresaba mucho más antes que ahora. Igual que creo que antes era más feliz que ahora. Que podía tener errores de tipeo, gramaticales y de puntuación. Pero aun así expresaba más, de lo que ahora puedo hacer escribiendo mucho mejor y poniendo ojo a esos detalles.

Me siento aquejada. Que viene otra autodecepción de algo que considero más que un hobbie, algo que considero parte de mí y por lo que me he esforzado en mejorar y me sale para atrás. Dejando aparte todos los otros fracasos que siento que he tenido durante este año. Ha sido duro en todos los sentidos, unos más que otros. Pero quiero centrarme en este. En este que a veces siento que es lo único que me queda, lo único que me sigue llenando y, a pesar de esta autodecepción, siento que puedo seguir controlando y puedo volver a encaminar.

Sin embargo, está esa maldita incertidumbre sobre mí. Quizás esa es la fuente de todos mis problemas: Mi inseguridad. No obstante, en ese punto en especial, estoy dispuesta a superarlo, no quiero perder lo único que me queda y realmente depende solo de mí. No puedo permitírmelo y no lo haré.

Un viaje a Londres; Capítulo 3: Los comienzos de algo nuevo, nada es perfecto.*

0 Brisas del viento~

Agotadísimas por la noche anterior, el cambio de horario y la salida del día, no alcanzaron a conversar ni unos minutos después de que pusieron un pie en el pequeño apartamento. Arrastrando los pies llegaron a sus camas, luego de un zombie buenas noches y durmiendo con la ropa puesta, amanecieron al día siguiente.

—Buenos días —bostezó como por décima vez la chica de melena oscura desde que abrió un poco sus ojos en la cama apreciando con sus diminutos ojos el techo, pero esta vez frente a su compañera— ¿A qué hora tenemos la primera clase?

Alice aún soñolienta se puso a hurgar en el cajón de la cómoda donde dejó el horario la noche anterior. Cuando por fin lo encontró tuvo que cerrar uno de sus ojos para leer debido a que aún no se acostumbraba a la luz.

—Vocalización —murmuró para luego hacer un movimiento de ojos con obviedad al igual que Paulette—, a las 11.00 con Rob.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

Un viaje a Londres; Capítulo 2: ¿Tutor?*

0 Brisas del viento~

No podía creerlo.

No es como si hubiera ido tan lejos ni con la mayor calma del mundo para que en tan poco tiempo Alice tuviera todo listo ¿Es que acaso era una hechicera?

—Eres una bruja, una bruja blanca —murmuró Paulette haciéndose la asustada y apuntándola con su dedo.

Alice rió ante su reacción, por lo que decidió seguir su juego.

—Sí, soy una bruja blanca obsesiva por la limpieza —mencionó con fingida voz tenebrosa la joven Brown, para luego reír con falsa maldad.

—Obviamente, porque eres demasiado buena para ser una bruja malvada —rió la pelinegra haciendo una pequeña burla de su nueva amiga.

Alice hice un pequeño puchero pero aun así no negó nada, le era imposible refutar algo tan cierto la gran parte del tiempo, por no decir siempre.

Mañana comenzarían las clases en la academia de música, por lo que aún tenían ese día para recorrer la ciudad como habían acordado la noche anterior entre sus conversaciones. Desayunaron tranquilamente ayudándose para hacer todo con rapidez, unos panqueques con manjar y una taza de café.

—Lo juro, son los panqueques más ricos que he comido, fuera de los de mi mamá, claro —comentó deleitándose con el sabor de dicho platillo, la joven Galé.

Brown rió, tanto por el comentario como por pensar en lo mismo que su compañera apelando a su propia madre.

No tardaron mucho en la ducha, ni en cambiarse para salir. Paulette tenía puesto una camiseta holgada morada que descubría sus hombros que decía en letras negras “I Love Londres” con la última palabra llena de diseños característicos del lugar que pronto visitaría,  unos shorts negros y sus infaltables converse negras, un cintillo en el centro de su cabello separaba parte de su melena pero no lo suficiente como para que algunos cabellos no llegaran a su rostro. Mientras tanto Alice llevaba un mini vestido de tonalidad calipso ceñido a su curvilíneo cuerpo, su cabello lo llevaba tomado rápidamente en un moño alto mientras que unas mechas delanteras rebeldes se posicionaban a cada lado de su cara.



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