Te frustrarte y por dibujar una mariposa
¿crees que eres mejor que hace cinco años? Te equivocas, porque el deseo de
dañarte estaba ahí de nuevo. La próxima vez ¿Te llenarás de dibujitos otra vez?
¿Te rallarás todo el cuerpo? No, tendrás que decir de forma concreta. O lo
haces o no lo haces. No puede haber puntos intermedios que te hagan caer en
cualquiera de las decisiones concretas de un momento a otro.
Creí que tenías algo más de madurez. ¿Cuándo dejarás
de llorar para tomar acciones? Y no, no me digas que las has tomado, porque no
es verdad, lo sabes en el fondo de ti misma.
No. Tampoco estoy aquí para
decirte cual es la decisión correcta. Ni tampoco, para apuntarte con el dedo
como lo hacen casi todos los demás buscando que tomes valor, cuando finalmente
solo te tiran al lado contrario.
¿Ya te tragaste esos sollozos? Bien, porque
exteriorizar como se oprime tu pecho puede ser un buen desahogo, pero también
un arma de doble filo. Podría pensar que buscas compasión ¿Eso quieres? Piensa
bien esa respuesta.
Creí que ya habías controlado
mejor tus emociones, pero te sigues quebrando en silencio. ¿De verdad crees que
vale la pena llevar esa máscara que no puedes sujetar frente a la soledad?
Debes hacer esa máscara parte de tu segunda piel. Aquella de la persona que
quieres ser y de la cual crees estar conforme. Si es lo que en verdad quieres,
claro.